La familia que se manifestaba ante el Consistorio ya tiene una vivienda
Lidia Florido vivirá en un inmueble de la calle Ponce hasta que Emuvijesa le adjudique otra casa según el baremo · Mientras que la afectada no tenga un trabajo, el Ayuntamiento se hará cargo del alquiler
La protesta llegó a su fin. Lidia Florido ha conseguido lo que durante siete días de manifestación y durmiendo a la intemperie ante el Ayuntamiento estaba reclamando. Desde ayer ya puede decir que tiene un piso para sus hijos, una lucha que ha llegado a buen puerto tras una semana de intentos fallidos. La grata noticia se la dio una trabajadora social de La Merced, con la que vieron el piso y a la que Lidia le dijo que sí a la propuesta. De esta forma, abandona su protesta a las puertas del Consistorio para "tener una vida normal, lo que siempre he querido. Es un respiro enorme, porque la verdad es que parecía que era una manifestación interminable. Me fui corriendo para contárselo a mi familia y nos pusimos todos a llorar", apunta Florido. La jerezana todavía se siente como "en una nube. Estar allí plantada día y noche ha sido durísimo, pero sin duda, ha valido la pena. Todo lo he hecho para que mis hijos tengan un techo donde dormir. De hecho, cuando les he contado que ya tenemos una casita se han puesto muy contentos", destaca Lidia.
Su nuevo domicilio se ubica en la calle Ponce, un piso de dos dormitorios que para ella "es un palacio. Éstas fueron las primeras palabras que pude decir tras verlo", recuerda la afectada, quien destaca que "mañana iré a llevar mi documentación para arreglar los papeles del alquiler". Según Florido, el Ayuntamiento se hará cargo del alquiler de la vivienda hasta que encuentre un trabajo y pueda pagarlo. De todas formas, la estancia en este piso sólo es algo temporal hasta que, según el baremo de Emuvijesa, pueda instalarse en una vivienda social. "Ahora volveré a recorrerme toda la ciudad para conseguir un empleo. Yo no quiero nada gratuito y en cuanto pueda pagaré todos los gastos. Gracias a Dios que se ha solucionado todo porque la verdad es que me daba pánico tener que tirar otra puerta de una casa para que mis hijos tuvieran un techo", señala Florido.
La intención de asistir al pleno municipal de esta semana sigue adelante. "Lo único que cambia es que ahora no pretendo intervenir en él. Como ya mandé la solicitud, iré a verlo porque nunca he asistido a uno", dice la manifestante, quien apunta que "las firmas que he estado recogiendo para apoyar mi causa se las quiero entregar al Defensor del Ciudadano. Mi problema se ha arreglado, pero sé que hay muchas familias que se encuentran en la misma situación y no es justo que se vean, como yo, durmiendo ante el Ayuntamiento". La respuesta que le han dado desde el gobierno local ha sido para Lidia muy "gratificante, pero muy demasiado tarde. A la alcaldesa la hemos votado porque confiamos que ella iba a ayudar a los ciudadanos cuando tuvieran problemas, y no entrar por la puerta de atrás cuando las cosas han ido mal. Me ha dado mucha vergüenza estar en la calle manifestándome, y lo que esperaba es que ella se acercara para preocuparse por nosotros. Aunque ahora no me queda otra que darle las gracias por el piso, sigo pensando que se ha involucrado poco".
Ante las muestras de apoyo recibidas por parte del concejal de IU, Joaquín del Valle, como por la portavoz del PP, María José García-Pelayo, Lidia no tiene palabras. "Han estado a mi lado desde el principio y gracias a ellos he conseguido muchas cosas. Además, yo no tengo ni idea de política y me han estado asesorando para que hiciera las cosas bien. Les debo mucho, han sido un gran apoyo", apunta Florido, quien además agradece "a todas aquellas personas que se han interesado por nosotros y nos han prestado su ayuda. Han sido muchos los que han firmado y los que nos han traído comida y enseres para que estuviéramos lo más cómodas que se puede estar en la calle".
Para la afectada, estos días "han sido una pesadilla, no creí que fuera tan duro. Ha sido una lucha larga que ha tenido buenos frutos, una especie de batalla entre David y Goliat, una persona contra un Ayuntamiento". A partir de ahora la vida se torna un poco más amable para esta familia, que "soñaremos estos días con el piso. Aún no me lo creo".
La protesta llegó a su fin. Lidia Florido ha conseguido lo que durante siete días de manifestación y durmiendo a la intemperie ante el Ayuntamiento estaba reclamando. Desde ayer ya puede decir que tiene un piso para sus hijos, una lucha que ha llegado a buen puerto tras una semana de intentos fallidos. La grata noticia se la dio una trabajadora social de La Merced, con la que vieron el piso y a la que Lidia le dijo que sí a la propuesta. De esta forma, abandona su protesta a las puertas del Consistorio para "tener una vida normal, lo que siempre he querido. Es un respiro enorme, porque la verdad es que parecía que era una manifestación interminable. Me fui corriendo para contárselo a mi familia y nos pusimos todos a llorar", apunta Florido. La jerezana todavía se siente como "en una nube. Estar allí plantada día y noche ha sido durísimo, pero sin duda, ha valido la pena. Todo lo he hecho para que mis hijos tengan un techo donde dormir. De hecho, cuando les he contado que ya tenemos una casita se han puesto muy contentos", destaca Lidia.
Su nuevo domicilio se ubica en la calle Ponce, un piso de dos dormitorios que para ella "es un palacio. Éstas fueron las primeras palabras que pude decir tras verlo", recuerda la afectada, quien destaca que "mañana iré a llevar mi documentación para arreglar los papeles del alquiler". Según Florido, el Ayuntamiento se hará cargo del alquiler de la vivienda hasta que encuentre un trabajo y pueda pagarlo. De todas formas, la estancia en este piso sólo es algo temporal hasta que, según el baremo de Emuvijesa, pueda instalarse en una vivienda social. "Ahora volveré a recorrerme toda la ciudad para conseguir un empleo. Yo no quiero nada gratuito y en cuanto pueda pagaré todos los gastos. Gracias a Dios que se ha solucionado todo porque la verdad es que me daba pánico tener que tirar otra puerta de una casa para que mis hijos tuvieran un techo", señala Florido.
La intención de asistir al pleno municipal de esta semana sigue adelante. "Lo único que cambia es que ahora no pretendo intervenir en él. Como ya mandé la solicitud, iré a verlo porque nunca he asistido a uno", dice la manifestante, quien apunta que "las firmas que he estado recogiendo para apoyar mi causa se las quiero entregar al Defensor del Ciudadano. Mi problema se ha arreglado, pero sé que hay muchas familias que se encuentran en la misma situación y no es justo que se vean, como yo, durmiendo ante el Ayuntamiento". La respuesta que le han dado desde el gobierno local ha sido para Lidia muy "gratificante, pero muy demasiado tarde. A la alcaldesa la hemos votado porque confiamos que ella iba a ayudar a los ciudadanos cuando tuvieran problemas, y no entrar por la puerta de atrás cuando las cosas han ido mal. Me ha dado mucha vergüenza estar en la calle manifestándome, y lo que esperaba es que ella se acercara para preocuparse por nosotros. Aunque ahora no me queda otra que darle las gracias por el piso, sigo pensando que se ha involucrado poco".
Ante las muestras de apoyo recibidas por parte del concejal de IU, Joaquín del Valle, como por la portavoz del PP, María José García-Pelayo, Lidia no tiene palabras. "Han estado a mi lado desde el principio y gracias a ellos he conseguido muchas cosas. Además, yo no tengo ni idea de política y me han estado asesorando para que hiciera las cosas bien. Les debo mucho, han sido un gran apoyo", apunta Florido, quien además agradece "a todas aquellas personas que se han interesado por nosotros y nos han prestado su ayuda. Han sido muchos los que han firmado y los que nos han traído comida y enseres para que estuviéramos lo más cómodas que se puede estar en la calle".
Para la afectada, estos días "han sido una pesadilla, no creí que fuera tan duro. Ha sido una lucha larga que ha tenido buenos frutos, una especie de batalla entre David y Goliat, una persona contra un Ayuntamiento". A partir de ahora la vida se torna un poco más amable para esta familia, que "soñaremos estos días con el piso. Aún no me lo creo".
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