La primera subasta pública gallega ´a la baja´ de viviendas se salda sin una venta

Publicado en por ANA PANTÍN

Los inmuebles llegaron a un descuento máximo del 30 por ciento

         
Uno de los subastadores, ayer en Santiago, durante la puja X. Álvarez
- SANTIAGO Ante el parón inmobiliario por la crisis, hay que buscar nuevas fórmulas. Con ese objetivo llegó ayer a Galicia la subasta “a la baja” de inmuebles. Once promotores, con construcciones en la zona de O Barbanza, pusieron 55 lotes inmobiliarios a disposición del público con descuentos que alcanzaron el 30 por ciento. Sin embargo, ningún asistente levantó su carta de puja en el Hotel Araguaney, de Santiago de Compostela. Desde la organización esgrimen que la mayoría de las transacciones se producen antes o después del evento, y pocas veces en el acto en sí mismo. Será a partir de ahora cuando se pueda valorar el éxito de la fórmula, que se repetirá dentro de tres o cuatro meses en Vigo.
La puja de los 55 lotes empieza con su precio de mercado. A partir de ahí, el subastador va rebajando, poco a poco, su importe, hasta llegar a un precio mínimo fijado en acuerdo con el promotor. Este descuento puede oscilar entre el 10 y el 30 por ciento, lo que supone que algunos inmuebles se rebajaron entre 20.000 o 30.000 euros, explicó el delegado en Galicia de la empresa Subastadirecta, José Urbano, que se ocupó de organizar el evento.
El precio más bajo que se alcanzó durante la subasta fueron los 85.000 euros. De todos modos, los interesados en adquirir chalets en Sada, pisos en Palmeira (Ribeira), apartamentos en Moaña, parcelas en A Pobra o locales en Ribeira, todavía pueden hacerlo. De hecho, desde la organización señalaron que lo habitual es que las compras se produzcan antes o después de la subasta, ya que las rebajas continúan durante un plazo de tiempo determinado. En este caso, fue imposible vender ningún inmueble antes porque “no hubo tiempo” a enseñarlos.
Así, según Urbano, la subasta sirve para “causar interés en posibles compradores que están indecisos”. En este sentido, valoró que se crea una cartera de más de 200 clientes potenciales –100 asistentes y otro centenar registrado en la web–. Además, en la subasta se ayuda a los compradores a buscar financiación “e incluso hay algún promotor que va a financiar directamente. El usuario va a pagarle como si fuera un alquiler”.
No obstante, los asistentes no terminaron de decidirse. Jesús Barreiro valoraba la iniciativa, pero decía que así no se podía vender porque “no sabes dónde está el piso”. José María Allo reflexionaba que “parece que no tienen ganas de vender”. “Estaba interesado en comprar, pero no a estos precios”, concluyó.
Por su parte, varios promotores, cuyas viviendas estaban en la subasta, se quejaban de que muchos clientes interesados no encuentran la financiación necesaria en los bancos.

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