Negocios sin dueño
Decenas de locales comerciales permanecen cerrados a sólo unos días de la Semana Santa. Las empresas en alquiler o traspaso son tantas que hacen prever una menor oferta de servicios este verano o un inicio muy tardío de la temporada alta
Comerciantes de toda la vida no pueden jubilarse porque no tienen a quien pasar el negocio, propietarios de locales tardan más que nunca en alquilar sus inmuebles, pequeños empresarios ven como la crisis echa por tierra el proyecto de sus sueños, los promotores no consiguen desprenderse de los bajos de nueva construcción, algunos restauradores cierran puertas porque sus clientes han cambiado el menú diario por comida casera? Es el panorama que ofrece actualmente el pequeño comercio en la isla.
´Se traspasa´ y ´Se alquila´ son los eslóganes comerciales más frecuentes en los negocios de Eivissa de cara al inminente inicio de la temporada turística. A sólo unos días de la Semana Santa, que debería suponer la llegada de los primeros turistas, son muchísimos los locales que han cerrado y están a la espera de nuevos inquilinos. Otros tantos simplemente permanecen vacíos. Decenas de ellos deberían estar en obras, preparándose para recibir a los nuevos compradores, pero lo cierto es que son pocos los que se arriesgan a emprender una aventura empresarial en la actual situación económica.
Un paseo por cualquiera de las calles o avenidas de Vila evidencia el estado de la pequeña empresa. En Ignasi Wallis la peluquería Ricardo Dorado ha colgado el cartel de traspaso, unos metros más allá se puede leer la misma frase en la tienda de maquinaria agrícola de Luis Colomar Riera. Este local comenzó a funcionar en 1967 y su dueño asegura que ya tiene edad para jubilarse y «cambiar de oficio». Ninguno de sus familiares quiere continuar con el negocio, así que hace tres meses decidió traspasarlo, pero la crisis no ayuda demasiado: «Ha habido alguna que otra consulta, pero, de momento, nada».
«Muy económico»
También por jubilación se traspasa Bebé Tienda, en la calle Madrid. En su anuncio los propietarios especifican que el precio del traspaso es «muy económico». El local de al lado también está en alquiler. En la misma calle, frente a la plaza de sa Graduada, estaba hasta hace unos meses un outlet llamado Bip Bip. Los responsables de este negocio regresaron a su Francia natal en enero por motivos familiares. El dueño del inmueble, Javier, volvió a ponerlo en alquiler, pero sigue vacío. «Obviamente tiempo atrás hubiera estado alquilado de nuevo al mes siguiente, nunca había tardado tanto en alquilarlo, la gente va llamando para preguntar, pero sin compromiso», señala.
Javier apunta que su local no es el único de la zona que está en estas condiciones: «Basta darse una vuelta por los alrededores para ver que hay muchos que se alquilan o se traspasan. En parte es por la crisis y en parte por la remodelación de Eivissa Centre, saben que habrá obras y que serán un par de años flojos». El precio de este inmueble, de 130 metros cuadrados, ha bajado entre un 15 y un 20 por ciento respecto a la última vez que se alquiló, pero sigue cerrado. «Hacer una inversión ahora mismo? Pero después del temporal llega la calma», dice optimista Javier.
Es cierto que los negocios próximos están igual. En la calle Alcalde Antoni Guasch ha cerrado la tiendecita de decoración de la esquina. Ahora se alquila. Y frente a ella, en la misma calle peatonal, se traspasa la peluquería Estilo Radikal.
A los negocios del sector de la hostelería no les va mucho mejor. Food abrió sus puertas en la calle Aragón hace un año y medio y las cerró el 7 de enero. Desde entonces Ana María intenta traspasarlo con carteles en los que anuncia ´¡Gran oportunidad!´, con la ayuda de agencias inmobiliarias, publicitando su oferta en prensa e incluso en Internet. Food ofrecía buffet libre y la posibilidad de que los clientes comieran todo lo que quisieran, pero al parecer querían poco.
El socio de Ana María falleció, y el restaurante no iba todo lo bien que cabría esperar: «Por el día funcionaba, pero por la noche no». Ella continúa con el contrato de alquiler e intenta realizar un traspaso de 140.000 euros para salvar parte de la inversión que realizó en mobiliario y equipamientos que, según explica, ascendía a 150.000 euros. Considera que este traspaso «es un chollo, está tirado» porque lleva ligado un contrato de alquiler por 14 años. «Hace dos años se hubiera traspasado en cinco minutos, pero ahora no hay dinero y el que lo tiene lo invierte en otras cosas. Hay miedo, y muchos de los que antes comían de menú se quedan en casa», lamenta esta empresaria.
Los propietarios de Mobles Santacreu también están interesados en un traspaso. Quieren jubilarse y decidideron sacar al mercado su negocio en 2007. Aseguran que ese año hubo mucha gente interesada que les preguntó por el local. «Pero es muy grande y resulta difícil de traspasar», explica. El inmueble tiene una superficie de 420 metros cuadrados, pero sus dueños ofrecen la posibilidad de quedarse únicamente con la mitad. «No vamos a cerrar porque no podamos traspasarlo, pero la verdad es que ya tenemos ganas de descansar», explica su propietaria antes de añadir que ahora se interesa menos gente por el anuncio de traspaso: «Y eso sí lo achacamos a la crisis». Frente a esta tienda de mobiliario acaba de cerrar la lencería Caricias. De momento, en este establecimiento no se ha colgado el cartel de ´se alquila´.
Manuel es el propietario de un magnífico local comercial en la avenida de España, muy cerca del paseo de Vara de Rey. Se trata de un edificio de nueva construcción en cuyos bajos se ubica Multiópticas Doctor Marí.
«Se empieza a mover algo»
El escaparate de al lado permanece vacío pese al cartel que Manuel colgó hace ya cinco meses. «Parece que ahora, de cara a la temporada, se empieza a mover algo. Hasta ahora ha estado parado, pero es algo lógico durante el invierno», afirma. El inmueble es amplio, «de unos 250 metros cuadrados», está bien ubicado y tiene posibilidades de convertirse en un negocio de cualquier tipo, incluyendo todos los vinculados a la hostelería. Sin embargo, su dueño se muestra muy poco optimista: «Es el peor año para alquilarlo, es la sensación que tengo, me soprendería lograrlo».
En Vila los problemas para activar los bajos comerciales son patentes, pero el resto de la isla vive una situación muy similar. Prueba de ello es lo ocurrido con un enorme local situado en la calle Sant Jaume, la más céntrica de Santa Eulària. Durante años fue una tienda de ropa, hace año y medio se alquiló a la inmobiliaria Stirling&Akroyd, que lo ha dejado porque el sector de la vivienda es precisamente uno de los más perjudicados por la crisis. Hace quince días que su propietario colgó de nuevo un ´se alquila´ y ha fijado un precio inferior al del año pasado. Le ha llamado bastante gente, pero «unos dicen que es demasiado grande?».
