El tamaño sí importa

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La renuncia de numerosos adjudicatarios por sus reducidas dimensiones podría obligar al Ayuntamiento a ofertar a vecinos de otras localidades diez pisos de protección oficial de una sola habitación

El Ayuntamiento de El Astillero está sopesando la posibilidad de ofertar a vecinos de otras localidades de la región las diez viviendas de protección oficial (VPO) de la calle Marqués de La Ensenada que ningún residente de la localidad ha comprado porque dentro no les cabía ni la emoción que les entró al saber que les había tocado o porque fuera les han dado con la puerta del banco en las narices. La renuncia inicial de los titulares y la posterior de los suplentes, del primero al último de la lista, ha situado al consistorio frente a ese dilema.
Adjudicatarios, vecinos y toda la oposición (PSOE, IU y PRC) hablan de ellos como si fueran los pisos de la señorita Pepis. Y atribuyen a eso, a sus dimensiones, la extensa cadena de renuncias que se han producido. El Ayuntamiento, en cambio, cree que no es esa la causa principal, o la única, y que algo o mucho habrá tenido que ver el endurecimiento de las condiciones que los bancos exigen antes de conceder una hipoteca, aunque sea por los 90.000 euros que vale cada uno.
El sorteo y el reparto
Los diez pisos forman parte de las 115 viviendas de protección oficial que se construyen en la calle Marqués de La Ensenada y que se sortearon el 27 de octubre de 2007. A la rifa, histórica, se presentaron mil vecinos del municipio (952). 837 de ellos se fueron de allí con las manos vacías. Los otros 115 lo hicieron con lágrimas en los ojos. La verdad, no era para menos. Acababan de enladrillar sus respectivos futuros.
Todos los afortunados -aunque alguno, con el paso de tiempo, ya se sienta más bien desafortunado- fueron convocados en abril de 2008. Los días 24 y 25. A la hora del reparto, que se realizó siguiendo el orden resultante del sorteo y no, como hubiera parecido más lógico, atendiendo las necesidades de cada adjudicatario.
Aquella fórmula, obviamente, sólo benefició a los primeros de la lista, que pudieron escoger entre pisos de tres, dos y una habitaciones a su conveniencia hasta final de 'existencias'. El resto tuvo que conformarse con lo que quedaba: o pisos de una habitación o nada. Unos, quizá porque cumplía sus expectativas, decidieron comprar. Otros, quizá porque no las cumplía, decidieron renunciar y hacer hueco en la lista para que pasara el siguiente, que a su vez cedió su turno al siguiente, que hizo lo mismo con el siguiente... A punto de cumplirse un año del inicio del reparto, el Ayuntamiento no ha encontrado entre 800 personas diez que compren el 'pisito'.
Las causas
Con la primera veintena de renuncias -apenas cuatro días después de realizarse el reparto- llegaron las primeras críticas, algunas trufadas de sospechas.
Por ejemplo, la del concejal de IU, Enrique Iglesias, para quien muchas de estas obedecieron a la decisión de los adjudicatarios «de no invertir dinero en esa especie de ratoneras» y no, como indicó y sostuvo el Ayuntamiento, por las dificultades de los compradores a la hora de conseguir una hipoteca en tiempos económicos tan hostiles.
Con la de Iglesias, que incluso pidió que se replanteara el sistema de adjudicación de las viviendas (lo cual no se produjo nunca) llegaron las de los interesados, que hicieron pública su «decepción», su «frustración» y en algún caso un «cabreo monumental» cuando supieron que, al reducido tamaño y al surrealista diseño de sus pisos habría que sumar un encarecimiento en el precio que en el caso de los de una habitación alcanzaba los 8.300 euros.
A todas las anteriores se sumó, luego, la del portavoz del PSOE, Salomón Martín, quien recalcó lo «sobradamente conocido» que era el «descontento de los adjudicatarios de esos pisos con el tamaño, el diseño y el precio de los mismos» y criticó que hubiera «demasiadas» viviendas de una habitación «que hacen muy difícil el futuro de cualquier pareja».
Las soluciones
Martín, que en aquella aparición recordó que hacía ya meses que se finalizó la lista de reservas con el mismo éxito que se acabó la de los titulares, o sea, ninguno, sugirió que los pisos se ofrecieran en régimen de alquiler con opción a compra o solamente en alquiler «si, como asegura el primer teniente de alcalde, Fernando Munguía, el problema del rechazo de decenas de personas es la reticencia de los bancos a conceder créditos hipotecarios».
Una propuesta «inviable», dijo en ese tiempo el propio Munguía, quien recordó que, de hacerse así, el Ayuntamiento estaría incumpliendo la ordenanza reguladora, como lo estaría haciendo si aceptara la que este jueves le lanzó el portavoz del PRC Jesús García: «comprar las viviendas y destinarlas a alquiler protegido». Que no. Que sólo cabe cambiar el cartel de 'busco piso' a 'busco dueño'.
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