Hora de excusas
Ya sé de amigos, dueños de una casa en el Rocío, que han recibido información de los que han ido pagando a esa casa durante muchos años, y los han llamado para decirles que este año no van, que les ha salido un viaje, que se tienen que quedar con la nieta en casa, que el médico les ha dicho que a ver si beben y comen menos y andan más… Excusas. Para que haya uno que diga la verdad, cientos habrá que a esta hora tengan ya estudiado lo que van a inventarse, con tal de no llamarle al pan, pan, y a la ruina, ruina. Parece que donde no se va a notar la crisis es en los nazarenos, que, por lo leído, todos o casi todos han sacado su papeleta de sitio. Pero hay otras papeletas que más que sacarlas hay que resolverlas, y una de esas papeletas empieza en las corridas de toros, coge el Paseo de Colón y se va derechita a la Feria, y allí tiene que resolver otro asunto, el de la caseta. A ver cuántos de los que hasta ahora han dispuesto todas las temporadas de un buen dinero para entradas de toros, van a hacer cola en las taquillas de la Real Maestranza para dejarse allí lo que saben que habrán de colocar —si lo tienen— en un agujero más necesario. Y cuando alguien les pregunte qué pasa, que van dos festejos y no los han visto, a ver qué responden, si con la verdad del cuento o con un cuento a secas, que no es fácil renunciar a las tardes de sol y tendido y todo cuanto rodea al mundo del viejo aficionado, esa vecindad anual que dura, en muchos casos, veinte días. Y a ver cuántas bajas habrá en las casetas de la Feria, que no sería raro que ya hubiera en cola gente dándose de baja, que a lo que se paga como socio le suma usted los gastos de invitación a amigos y sablistas al uso, niños propios, amigos y novios y novias de los niños, y encima, ropa nueva para la Feria. A ver qué aspecto ofrece la Feria este año y, sobre todo, quién va a tomar nota de la antología de excusas, que si mi mujer dice que ya no estamos para estos trotes, que los niños dicen que mejor se van a la playa, que no hay forma de aparcar cerca…
Y el Rocío. A ver cuántos van a pagar por el alquiler de una casa en el Rocío la millonada que se ha pagado hasta ahora. Ahí, en los toros, la Feria y el Rocío vamos a ver la medida de la crisis. Hora de que surjan antitaurinos, antiferiantes y antirrocieros. Y de caer en la cuenta de lo hermosa y lo confortable —y lo barata— que es la casa propia…
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