Campamentos "forzosos" en EEUU, la cruda realidad de los desempleados
Hasta hace poco eran trabajadores de clase media que vivían en sus cómodas casas, pero la situación económica ha obligado a cientos de ellos a vivir en carpas.
Sacramento, California. — A veces, la crisis parece un concepto abstracto o como mucho una potencial amenaza para nuestras cómodas vidas. Pero cada día hay más personas en Estados Unidos para las que la recesión es una tragedia real. Muchas han perdido sus casas y sus trabajos al mismo tiempo que los gobiernos estatales y locales disminuyen las ayudas sociales. Esa combinación de realidades dramáticas ha provocado la aparición en unos casos, y el crecimiento, en otros, de campamentos de personas sin hogar, sobre todo en el Estado de California.
En las afueras de la ciudad de Sacramento, capital del Estado, existe un lugar que acoge a personas sin techo. Se trata de un campamento de tiendas de campaña, conocido como tent city. No tiene agua corriente, no hay luz y, por supuesto, tampoco alcantarillado. Solo tiendas de campaña. Y eso ya es mucho para las casi 400 personas que han llegado allí (unas 50 por día) como último recurso a una situación desesperada. Jim Gibson es uno de ellos. Hace siete meses, este hombre de 50 años contaba con un buen trabajo y un departamento. Perdió su empleo y no pudo seguir pagando el alquiler. Ahora, sus máximas preocupaciones son mantenerse aseado y comer todos los días.
O Christina Hopper y Boy Zimmermand, que llevan siete meses viviendo en carpa. Esta pareja relató que vivía en Phoenix, donde ambos trabajaban. Cuando fueron despedidos se vieron obligados a vender su casa. Pero el momento para la venta era malísimo, por lo que consiguieron muy poco dinero por su propiedad. Llegaron a Sacramento para buscar trabajo y acabaron en el campamento. Se estima que 50 personas por día se instalan allí.
Desgracia molesta. En las últimas semanas los medios de comunicación han empezado a ocuparse de estos campamentos "forzosos". Pero lo que debería haber sido una situación beneficiosa para los habitantes del lugar se ha convertido en un nuevo problema. El ayuntamiento de Sacramento, que hasta ahora hacía la vista gorda sobre el asentamiento, ha decidido intervenir. Tras analizar la situación concluyó que el campamento debe ser levantado. Han prometido otro en algún lugar más saneado, pero los desheredados no se fían.
Y el de Sacramento no es el único asentamiento de este tipo. También en California, en el condado de Orange, está la ciudad de Ontario, una de las zonas donde la crisis hipotecaria golpeó con más fuerza. Los primeros efectos ya comenzaron a sentirse en 2007. Entonces, también cerca de la ciudad, apareció un primer campamento. Como en Sacramento, lo formaba gente sin trabajo ni vivienda, mezclados con personas envueltas en problemas psiquiátricos, alcoholismo y drogadicción.
Un escalón por encima de las tiendas de campaña son los moteles baratos. Al menos, en ellos las familias que viven tienen agua y servicios sanitarios. También en los Estados más afectados por la crisis, como California y Florida, se están registrando un aumento de personas que recurren a esta forma de vida cuando pierden sus hogares.
Víctimas de las «subprime». Todos en una misma habitación en la que incluso familias de más de cinco miembros deben repartirse en dos camas para dormir. Y una sola pieza en la que dormir, comer, hacer los deberes, ver la televisión o recibir a los amigos del colegio. Los ciudadanos que acuden a moteles baratos son personas que, en la mayoría de los casos, han perdido sus viviendas a causa de las hipotecas subprime, donde se originó la crisis en agosto de 2007. Sus historiales de crédito no son buenos y eso dificulta el alquiler de un departamento en Estados Unidos. Y además les cuesta reunir la suma de dólares necesarios para firmar un contrato de alquiler, varios meses de adelanto de la renta, además de la fianza, y el porcentaje para la inmobiliaria.
La situación es mucho peor en unos Estados que en otros. Evidentemente, aquellos que están sufriendo más la crisis, como Florida o California, se destacan. También la situación se está complicando en Nueva York, la urbe con mayor porcentaje de personas sin techo en la costa este. Y eso a pesar de que el alcalde inició una campaña para frenar este récord. Durante los últimos años lo iba consiguiendo. Pero la crisis ha vuelto a disparar las estadísticas.
Algunas organizaciones sitúan el número de "sin techo" de Nueva York en torno a los 50.000 ciudadanos. El ayuntamiento reconoce 35.000. Pero a la vez dicen que en los últimos meses muchos ciudadanos que han perdido sus trabajos se han visto obligados a dejar sus departamentos. Lo que, al menos por ahora, no ha aparecido en la Gran Manzana son campamentos similares a los de California. Pero es que a diferencia de la costa oeste, el clima de Nueva York en invierno es muy crudo. Las personas sin hogar acuden a albergues, buscan ayudas sociales para alquilar habitaciones o, en último extremo, unas cajas de cartón.